Tolerancia, Libertad y Autoridad Moral
El primer paso en este camino es comprender la sutil interpretación que hay aquí de esos términos. De hecho, tampoco dudo mucho que tenga la misma interpretación donde usted vive.
Libertad: Yo puedo hacer lo que quiero
Tolerancia: El resto tiene que aguantar lo que yo hago
Autoridad Moral: Es la excusa que tengo para que nadie pueda alegar sobre mis actos, porque los suyos propios tal vez no lo avalen.
A veces es sorprendente el gran mecanismo de protección que proveen estas tres palabras juntas. Y es más, normalmente entran en colisión. Por ejemplo, para Semana Santa se hizo una exposición, a las afueras de una Iglesia Católica, de una muestra de exposiciones de personajes bíblicos en actividades que claramente contravienen la conducta que profetizaron. Para el expositor, se hacía gala de la libertad de expresión y de la oportunidad de abrirles los ojos a aquellas personas que se enceguecen en creencias que no valen la pena. Como era de esperarse, la gente más radical lo saco a patadas y rompió sus obras, lo cual fue catalogado como un acto de intolerancia, al menos por el expositor y un medio de comunicación (CHV) que fue el que transmitió la noticia.
¿Es sólo un acto de intolerancia? O también responde a algo tan simple como respetar los espacios de las diversas culturas. Es decir,¿porque ir a hacer burla de las creencias de una persona en el lugar mismo de profesión de su fe?. Ahora, ¿justifica eso el hecho de que hayan destrozado el trabajo de mucho tiempo y dedicación porque el expositor en particular no pensaba de igual manera?. ¿Hasta que punto ser rupturista (lo cual implica tener un afán de figuración por el hecho de también hacer figurar el mensaje) dista de ser irrespetuoso por el sentir ajeno?
Otro ejemplo de la definición de tolerancia dada arriba, se personifica en el momento de conversar de un tema. Normalmente, cuando usted comienza una conversación de un tema "complicado", cada cual se abandera según su pensamiento diga. Si tiene la mala suerte de que haya una mayoría que esté por una opción distinta a la suya, dé por seguro de que, ni siquiera persuasivamente, sino impositivamente, tratarán de convencerlos de que esa mayoria tiene la razón, incluso sin importar la generación de ideas que se produce en la conversación y que puede llevar a un punto que cree una mejor opción que las primeras dos. Lo más que puede lograr tratando de discutir o de presentar sus ideas es que piensen y le digan lo estúpido que es, lo cual no es algo que dependa del nivel socioeconómico, pues, como mucho filósofo ha dicho, la estupidez (y su compañera la falta de comprensión) es transversal y no tiene limites.
Y Autoridad Moral. Vea un programa de política o de fútbol, de literatura o farándula, y caerá en cuenta de que la naturaleza humana aflora en todos los polos. En todos lados aparecen las intocables vacas sagradas, a las cuales no se las puede criticar por el alto nivel al cual hayan podido llegar, por el poder que ostentan o que hayan ostentado alguna vez, por lo que hayan sufrido, o ganado.
Siempre hay que tener la autoridad moral para hablar. Cuando alguien quiera poner la sombra de la duda sobre el actuar de esa persona, lo unico que basta es hacer una contraacusación, y decir que no tiene autoridad moral para hablar. No importa la base que se haya puesto para hacer una crítica, no importa si hay razón o no en ello. Importa que tan creible eres diciéndolo. Puedes terminar la carrera de alguien, sus sueños, como también cerrarte en creerte el dueño de la verdad y actuar prepotentemente, cortando el paso de todos los que vienen después de ti, actuando despóticamente (Es necesario ser entrenador de un equipo de futbol para saber que recortar el presupuesto de juveniles en un 75% no hará que tengamos mejores jugadores, o que el impuesto al libro no se soluciona con bibliotecas desde las cuales los menores de 18 años no pueden sacar libros).
Como verán de nuevo, no depende de la tendencia política, ni del equipo del que vienen, ni del canal de televisión ni de la corriente literaria, ni del barrio, ni de la pandilla... la estupidez siempre es transversal... y parcializada, porque puedes ser un gran estupido para algunas cosas y un genio para otras.
Espero no haberlos aburrido mucho, y perdonenme por si me salte un acento, no tengo costumbre de ponerlos cuando escribo en el computador porque soy de los tiempos en que mandar un acento por correo o página web significaba un montón de código de máquina al otro lado.
Saludos


1 Comments:
Te felicito, simplemnte genial ^^...
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9:23 AM
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